El 17 de diciembre pasado mi padre, Víctor Marino Vázquez, fue atropellado en la intersección de las calles Brown y Luis Monti de la ciudad de Zapala por una camioneta conducida por Walter Spitzmaul. Dicho accidente ocurrió aproximadamente a las 20:30, momento del día cuando la puesta del sol dificulta de manera importante la visibilidad.
Llama poderosamente la atención que el Sr Spitzmaul, bioquímico de profesión, con un consultorio en la misma cuadra del accidente no tomara las precauciones necesarias a la hora de conducir; porque obviamente no desconocía las características de ese trayecto y la marcada dificultad para desplazarse a consecuencia de la puesta del sol.
Menciono esto porque mi padre fue impactado a una velocidad que no se condice con los criterios de precaución por lo anteriormente señalado con consecuencias fatales. Apunto a la responsabilidad de conducir un vehículo con el sol encandilando; es decir “manejar casi a ciegas” e impactar fatalmente a un peatón. El conductor en cuestión tuvo una conducta absolutamente irresponsable al conducir de esa manera y en consecuencia su falta de respeto por la vida del prójimo.
“Lesiones Leves”, fueron las palabras que circunscribieron al accidente; y de ese término se aferró la policía para no realizar su trabajo profesionalmente, a tal punto que no quisieron tomarnos la exposición del accidente aduciendo que la propia víctima tenía que realizarla. Consigno que mi padre ya se encontraba en terapia intensiva en el hospital local ergo, difícilmente, podía apersonarse para dicho trámite. Es más; dichas autoridades no estuvieron, en ese momento, a la altura de las circunstancias: no perimetraron el lugar del siniestro, tampoco secuestraron el vehículo, ni hicieron las actuaciones de rigor como lo determinan los manuales básicos en estos casos. Y no creo que fuese por impericia; más bien sospecho del famoso
“portación de apellido”.
Mi padre, a sus 80 años, todavía tenía pequeños sueños por realizar: contarle historias a sus nietos, abrazarnos en las navidades y sentirse útil en las cuestiones cotidianas; pero quedaron truncas en las manos de un conductor irresponsable que le ocasionó heridas irreversibles que lo llevaron a perder la vida, muy a contrapelo de los diagnósticos de apuro que señalaban “lesiones leves”
Lic. Gustavo Vázquez
DNI 14.146.246
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