La determinación tomada por un grupo de desocupados de Zapala de cortar el acceso a la ciudad hasta no recibir una respuesta por parte del Gobierno Provincial tras solicitar puestos laborales, genera inconvenientes en el resto de la sociedad.
El piquete inició en horas de la noche el pasado martes 6 de agosto, donde un pequeño grupo de desocupados le hicieron frente a la lluvia para llevar adelante su reclamo. Por aquel entonces dejaron pasar algunos vehículos cada 60 minutos.
Pese a que el derecho al reclamo y la huelga es legítimo, la medida afecta a los vecinos de la localidad que deben emprender viaje por diversos motivos. Tal es el punto de camioneros, transportistas y ómnibus.
Existen caminos alternativos los cuales están en pésimas condiciones producto de las lluvias, por lo que los camioneros deben someterse a esperar que se levante el corte. Las empresas de colectivos tienen la posibilidad de realizar trasbordo, con el malestar que eso implica para los pasajeros.
Los rodados de menor porte pueden optar por utilizar los caminos alternativos, los cuales muestran serias complicaciones por el agua y barro que en ellos se acumuló en las últimas horas.
Los manifestantes serían alrededor de 30 personas aunque desde el núcleo del piquete se sostenía que eran casi 200 trabajadores que reclaman puestos laborales.
Foto: archivo.
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